Sanidad multará a siete laboratorios por no servir medicamentos a farmacias y hospitales

El problema de desabastecimiento de medicamentos, lejos de solucionarse, va a más. Ya son 559 las referencias de productos que no llegan a los hospitales y las farmacias españolas. En la mayoría de los casos la recomendación es utilizar un fármaco alternativo que permita obtener un resultado similar. Si esto no es posible se trata de conseguir la botica en el extranjero. En último caso se opta por cambiar el tratamiento. El problema, en muchos casos, no es que ya no se produzca una referencia concreta. Más bien se trata, según apunta Miguel Ángel Gastelurrutia, presidente del Consejo Vasco de Colegios Oficiales de Farmacéuticos, que el laboratorio fabricante prefiere servirlo a otros países donde su precio de venta es mayor y, por tanto, también el beneficio que obtienen los distintos eslabones de la cadena.

La Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMPS) ha tomado cartas en el asunto y ha abierto siete procesos sancionadores a laboratorios y estudia iniciar otros catorce. Desde la Agencia prefieren no dar detalles de las firmas a las que se valora sancionar ni el importe de las multas por no cumplir las compañías sus compromisos de abastecimiento, al tratarse de procedimientos que «todavía no están cerrados». Eso sí, serán millonarias. Representantes de la entidad ya avanzaron hace dos meses que habían iniciado el proceso para imponer sanciones por valor de cuatro millones de euros.

El paso dado por la AEMPS va en sintonía con las acciones que le reclamaban desde las organizaciones profesionales. Gastelurrutia recuerda que cuando los fabricantes solicitan autorización para poner en el mercado un determinado medicamento también se comprometen a servirlo y la administración debe exigir que cumplan sus acuerdos. Por este motivo instan desde el Consejo vasco a que la Administración central actúe con firmeza y multe a aquellas industrias farmacéuticas que no cumplan lo pactado.

El desabastecimiento de medicamentos se ha vuelto un problema crónico. Pero en los últimos meses se ha extendido a un mayor número de referencias. Entre los 559 productos que faltan en las estanterías de farmacias y hospitales de los 14.411 autorizados, hay algunos tan comunes como Adiro, un compuesto de ácido acetilsalicílico que fue el medicamento más vendido en 2016; Apocard, indicado para la prevención y el tratamiento de las taquicardia; Dolocatil, un analgésico; Tepazepan, actúa frente a episodios de neurosis o trastornos psicosomáticos; o Trankimazin, uno de los ansiolíticos más conocidos para el tratamiento de la ansiedad. En Euskadi el problema de desabastecimiento es ligeramente menor que en otras comunidades pero son ya más de 400 las referencias que no se reponen por parte de las industrias farmacéuticas.

Mayor rentabilidad

Varias son las causas que están detrás de la situación actual. Según explica Gastelurrutia, los fabricantes de principios activos se concentran en el sudeste asiático en vez de repartir sus puntos de producción por distintas partes del mundo. A esto se suma que cada vez son más los países que tienen acceso a los medicamentos, por lo que la demanda aumenta. Y la cuestión económica también es otro factor a tener en cuenta. En España la presencia de genéricos a precio reducido ha hecho que el medicamento de marca tenga que disminuir su importe de venta al público. Esto se traduce en unos ingresos menores, frente a otros países de la propia Europa en los que ese mismo producto se vende a un precio notablemente mayor. Los farmacéuticos sospechan que las industrias prefieren servir estos medicamentos escasos a otros estados en los que obtienen una mayor rentabilidad.

La bajada del precio de venta en los últimos años de numerosos productos los hace más accesibles a la ciudadanía, pero también reduce el margen de beneficio de laboratorios y farmacias. Estas últimas proponen alternativas a la Administración para ofrecer servicios como el seguimiento farmacoterapéutico -evaluar de forma individual la medicación que toma cada paciente para mejorar al máximo los resultados que le produce-, realizar pruebas de screenig, potenciar la labor de farmacovigilancia -prevenir el mal uso de las boticas ya comercializadas- o trabajar en la reducción del consumo de productos muy extendidos en la sociedad, como puede ser el Orfidal. «Se trata de ser más asistenciales, más clínicos, no solo meros expendedores de medicamentos», destaca el presidente del Consejo Vasco, quien recalca que se trata de servicios cuyos beneficios están demostrados. «Todos ganamos. Las farmacias, porque aumentamos las prestaciones que ofrecemos, y la Administración, porque ahorra en la dispensación de medicamentos».

En su contexto

14
casos estudia a AEMPS para iniciar un proceso sancionador, que se suman a los siete que tiene ya en marcha y que aún están por cerrar. Las multas se presumen millonarias.
Tres tipos de sanciones.
Existen tres rangos de sanciones a las industrias farmacéuticas por desabastecimiento. Van desde 15.000 euros, de los casos leves, al millón de euros fijados para los casos muy graves. Entre ambas están las graves, con una cuantía de 500.000 euros.
834
farmacias hay en Euskadi. A estas hay que sumar 18 botiquines adscritos a otros tantos establecimientos para surtir a pueblos dispersos. Hace diez años el número de farmacias era de 818.

Author: redaccion

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