Plantean dispensar los antirretrovirales en las farmacias vascas

DONOSTIA –Los pacientes con sida que lo deseen podrían acudir a la farmacia de la esquina, más accesible y de confianza, para recoger ahí sus medicamentos. Esta es la base del proyecto piloto que la asociación Gehitu, apoyada por EuskalSida, Harri Beltza y el Consejo de Farmacéuticos de Euskadi, presentó ayer y que, de salir adelante, permitirá dispensar los tratamientos antirretrovirales en las farmacias comunitarias, además de los hospitales.

Las asociaciones reiteraron que los pacientes deben disfrutar de su derecho a elegir dónde recoger la medicación. Hasta ahora, lo habitual es que se trasladen a los hospitales, puesto que no disponen de la opción de adquirirla en las farmacias que más les convenga, como ocurre con el resto de fármacos. Por esto, la iniciativa considera que esta alternativa repercutirá sobre todo en una mayor adherencia del paciente al tratamiento. Precisamente, porque no plantean “quitar” el recurso existente, sino “ampliar” las opciones.

Para ello se han basado en el caso de Portugal, donde el 97,8% de los 45 pacientes que tuvieron la opción prefirió recoger la medicación en las farmacias comunitarias. El presidente del Consejo de Farmacéuticos, Miguel Angel Gastelurrutia, solicitó a la Agencia Española del Medicamento una revaluación del estatus legal de los artirretrovirales y al Departamento de Salud Vasco que analice la posibilidad del piloto.

Las asociaciones quieren demostrar la viabilidad de las farmacias comunitarias, porque señalaron que el actual servicio de las hospitalarias restringe mucho la accesibilidad. Por ejemplo, con limitación de horarios y la distancia hacia los hospitales. Como explicó Joseba Errekalde, presidente de Harri Beltza, cualquier persona que comienza el tratamiento, debe acudir una vez al mes para recoger la medicación, antes de que el médico estime que hay una “buena adherencia y pueda ampliarle a los tres meses”. Errekalde lleva 25 años con el tratamiento y, en su opinión, la farmacias podrían llevar el seguimiento a los pacientes. Y las 7.000 personas con sida de la CAV dispondrían de ventajas que reviertan en su calidad de vida y normalización. – M.M. 

Author: redaccion

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