Los farmacéuticos exigen protección «porque somos sanitarios de primera línea»

La exclusión de los farmacéuticos del reparto de material de protección frente al coronavirus ha sido un golpe bajo para un gremio que «está trabajando al mil por cien» por mantener encendida la cruz verde y prestar un servicio a la población que ahora es «más necesario que nunca». «Somos sanitarios de primera línea, cómo puede decir el portavoz científico del Ministerio de Sanidad, Fernando Simón, que estamos expuestos a un riesgo intrínseco a la profesión», responde indignada la presidenta del Colegio de Farmacéuticos de Cantabria, Rita de la Plaza, que destaca el «sobresfuerzo» que se está haciendo desde las casi 300 farmacias de la región. «Vamos a ser imprescindibles para salir de esta crisis», opina Javier Rapado, desde su farmacia de Marqués de la Hermida.

«Nos tuvimos que autoproteger y adelantamos medidas higiénico-sanitarias. Pusimos mamparas de seguridad, delimitamos el suelo con cinta aislante llamativa para mantener la distancia del mostrador y limitamos el aforo. Y ahora, desinfectamos todo tras cada dispensación. Tomamos todo tipo de medidas porque nuestra seguridad es la seguridad de todos», añade. Por eso no entienden que no se les reconozca su labor.

«Estamos todas las farmacias volcadas con los pacientes, que es a los que nos debemos, pero las declaraciones de Simón nos han dolido, parece que no nos considera sanitarios cuando lo somos de primera línea. Hay 22.000 farmacias en España, a las que entran cada día 2,3 millones de personas. Tenemos una gran vocación, pero que nos pongamos en peligro por falta de medios de protección, y que nos los nieguen, es indignante». Y se pone de ejemplo: «Yo veo unas 150 personas cada día en mi farmacia, si no me protejo soy una bomba biológica en el mostrador». Admite que «la falta de empatía y de humanidad con el gremio» que desprenden esas declaraciones choca con la consideración y entendimiento que hemos encontrado en la Consejería de Sanidad, que sí sabe de nuestra valía». Gracias a esa «estrecha coordinación», subraya De la Plaza, «hemos sido pioneros en España en muchas medidas adoptadas para hacer frente a esta crisis, como quitar el número de orden para no tener que ir al médico a por el papel de la receta, la renovación de los tratamientos vía telemática y ahora la dispensación de los medicamentos de farmacia hospitalaria». La presidenta recuerda que «somos un servicio de primera necesidad, las 24 horas los 365 días. Estamos trabajando a un ritmo frenético y tenemos que tener protección». No en vano, ya son diez los farmacéuticos cántabros en aislamiento.

Además, las boticas han sufrido el efecto rebote de la cancelación de las consultas médicas presenciales. «Viene mucha gente a informarse, mayores asustados», indica Ana Vallejo, farmacéutica de la calle Alta, igual de molesta que los compañeros. «No es justo que nos nieguen equipos de protección, cuando estamos quitando mucho trabajo a los centros de salud y los hospitales, más que nunca. Todos los días vienen pacientes con tos y fiebre, todos los días estamos expuestos». Vallejo señala que «ha venido incluso gente que se ha caído limpiando altillos o lámparas. En otras circunstancias irían al médico, pero ahora vienen aquí». En su caso, «somos una farmacia de barrio, en la que el 80% de los clientes son mayores de 70 años. Algunos no tienen familia cerca y no pueden venir a por su tratamiento, estamos pendientes e intentamos hacérselo llegar. Incluso les llamamos por teléfono para ver cómo están cuando pasan unos días y no sabemos nada de ellos».

Los farmacéuticos coinciden en que «la gente ahora está más concienciada, entra de forma ordenada a la farmacia, respeta la línea de seguridad y si tiene que hace cola en la calle guarda la distancia», pero también «viene gente que cada día necesita una cosa».

Author: redaccion

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