La implantación de la receta electrónica sube hasta un 88% en el año de la covid

Son muchos los cambios que se están viviendo en la sanidad como consecuencia de la pandemia del coronavirus. Uno de ellos derivó directamente de la intención de que hubiera menos personas en las consultas para evitar contagios, lo que supuso que se utilizase la consulta telefónica más que la presencial y que, a la hora de tener que recetar medicamentos, la receta electrónica ganase mucho terreno.

Para ver lo que ha sucedido no hay más que analizar la comparativa en los dos últimos años dado que si en 2020 alrededor de un 88 por ciento de las recetas fueron electrónicas, es decir, que se podían recoger directamente en la farmacia sin pasar por la consulta, un año antes ese porcentaje estaba casi 20 puntos por debajo. En el caso de la sanidad abulense 2020 supuso dispensar 3.989.556 recetas, de las cuales más de 3,5 millones fueron electrónicas, de ahí ese porcentaje de casi el 88 por ciento.

La implantación de la receta electrónica en los centros de salud del área de Ávila se inició a finales de 2015. Inicialmente la utilización de este recurso se fue implantando poco a poco y a partir de ahí fue en aumento, de forma que a lo largo de los años se han llevado a cabo diversas iniciativas para fomentar su utilización. Ahora no ha sido una acción directa sino una pandemia la que ha hecho más necesario que nunca su uso.

A raíz de la situación epidemiológica causada por la covid-19, durante 2020 se han implementado una serie de medidas para favorecer la inclusión de pacientes en la receta electrónica con la finalidad de facilitar el acceso a la medicación y evitar consultar innecesarias.

Para ello se llevó a cabo el acceso a informes, por parte de los facultativos, que detectaban los pacientes que aún no estaban incluidos en la receta electrónica.

También se procedió a la incorporación en el circuito de receta electrónica de las prescripciones autorizadas por la inspección médica de los medicamentos y efectos y accesorios que requieren visado. Actualmente el sistema de visado electrónico (VERE) no está integrado en receta electrónica totalmente. Ya a finales de 2019 se hablaba de lo importante que sería la incorporación del visado electrónico. En realidad ya en ese año se habían tomado algunas medidas para fomentar la utilización de la receta electrónica al percibir que hacía tiempo que el indicador de porcentajes incorporados y el de dispensaciones electrónicas se mantenían estables con cifras entre el 60 y el 65 por ciento.

El pasado año se dio también la posibilidad de incorporar al circuito de receta electrónica a los pacientes de síndrome tóxico y mutualistas de Muface y en junio se incorporaron a la receta electrónica a todos los pacientes que no tenían hoja de tratamiento activa (pacientes que no están en tratamiento con ningún producto). 

Según los datos procedentes del sistema de facturación de recetas de oficinas de farmacia de Castilla y León y teniendo en cuenta que aún son datos provisionales pendientes de una confirmación en la que puede haber algún cambio, se observa que entre enero y diciembre del pasado año, el porcentaje de recetas electrónica con respecto al total de recetas dispensadas en el Área de Salud de Ávila es de ese 87,81 por ciento, siendo en el mismo periodo del año anterior (enero-diciembre 2019) de un  68,23 por ciento cuando hubo casi 2,7 millones de recetas electrónicas.

El 66,56 por ciento de la población total del Área de Ávila fueron pacientes con dispensaciones electrónicas (pacientes RECYL), mientras que entre enero y diciembre de 2019 se estaba en un 49,43 por ciento. El pasado año en número de tarjetas con dispensación electrónica se acercó a las 128.500.

Además, durante todo 2020 el 80,30 por ciento de la población atendida fueron pacientes de receta electrónica, siendo el 51,65% en el mismo periodo del año anterior.

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