Pros y contras de generalizar las pruebas de antígenos

Hacer accesibles los tests rápidos de antígenos (TA, TAR o Prag) ante cualquier actividad o no. Es una cuestión que se repite a estas alturas de la epidemia, ante el riesgo de una cuarta ola después de Semana Santa, la vacunación más lenta de lo esperado y todos los sectores económicos con prisas para recuperar actividad. Son cada vez más los partidarios de usar estas pruebas de la covid en empresas, aeropuertos, a la entrada de actos culturales, deportivos, restaurantes… para identificar a los positivos y evitar que transmitan el virus.

El último ensayo fue el concierto de 5.000 personas el sábado en el Palau Sant Jordi de Barcelona. Antes se testeó a los asistentes. Muchas empresas compran TAR para analizar a sus empleados o a visitantes, pues son más rápidos y baratos que las PCR, aunque menos fiables.

Las pruebas detectan a supercontagiadores, pero deberían integrarse en la red de rastreo de la epidemia

En España, los TAR los usan los servicios sanitarios y los laboratorios. O los compran empresas en internet. En algunos otros países europeos se hacen o venden en farmacias. En Alemania se han empezado a comercializar en hipermercados. Las farmacias españolas piden venderlos desde el otoño. El Ministerio de Sanidad y la Agencia de Medicamentos solo autorizaron que en la Comunidad de Madrid, las boticas hagan TAR como puntos de cribado del gobierno regional. Entre el 1 de febrero y el 16 de marzo habían hecho 4.191 (y detectado 37 positivos entre asintomáticos). El presidente del Colegio de Farmacéuticos de Madrid (COFM), Luis González Díez, se muestra satisfecho. Con todo, son una pequeña parte de los TAR que hace la Comunidad: solo el día 26 realizó 11.280.

Vender los TAR en las farmacias y que cualquier usuario se los pueda hacer allí o en su casa o negocio sería la forma de extender su uso. Pero ¿se deben generalizar estos tests? En el ámbito económico no se duda de que sí, como una ayuda para hacer actividades más seguras. También lo avalan médicos como Bonaventura Clotet y Oriol Mitjà, cuyo equipo del hospital Germans Trias de Badalona ha tutelado las pruebas en conciertos y empresas. Pero hay otros puntos de vista.

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Para Jaume Sellarès, vicepresidente del Col·legi de Metges de Barcelona, “cuantos más tests se hagan, mejor”, pero advierte que los TAR no son válidos para cualquier caso y que su uso debería ser “adecuado”. Recuerda que un test negativo no garantiza que no se sea positivo.

Antoni Trilla, jefe de epidemiología del hospital Clinic de Barcelona, no ve inconveniente en que se extiendan los TAR con ciertas condiciones: recuerda que en este tipo de test se escapan positivos, por lo que nunca se debe prescindir de las prevenciones ante contagios. También, que en muchos casos no se toma una buena automuestra. Y subraya la importancia de establecer cómo se comunican los positivos al sistema de vigilancia epidemiológica. Por ello, cree que sería mejor hacer tests en las farmacias que por automuestra en casa. En este caso, ¿quién garantiza que se declara el positivo al CAP, que se hace cuarentena, quién sigue a los contactos?

Las farmacias afirman que vender o hacer allí tests ayudaría a contener la covid

Tomàs Pumarola, jefe de microbiología de Vall d’Hebron, tiene aún más reservas. Los TAR pueden detectar los supercontagiadores, personas con más carga viral, más infectivas, que causan la mitad de los contagios, admite, pero debe haber garantías de que esta persona se aísla. Teme además la seguridad que da un negativo, cuando puede ser falso. El virólogo precisa que la fiabilidad de los TAR se ha medido con infectados con síntomas, pero luego se usan con asintomáticos y esa fiabilidad baja. Los CAP han dejado de usarlos con los contactos de positivos (hacen PCR), para que no se expandan posibles contagiados.

El Centro de Control de Enfermedades Europeo publicó el día 17 un informe, ante la extensión del uso de los TAR, que señala que pueden ayudar a frenar contagios, pero advierte que si se usan sin registrar los resultados (positivos o negativos) en la red de vigilancia epidemiológica, se adulteran los datos de número de casos, pruebas hechas, positividad, y perjudica al estudio de muestras para el seguimiento de variantes del virus. Alerta además de que en lugares con mucha covid, los TAR dan más falsos negativos.

Las farmacias afirman que vender o hacer allí tests ayudaría a contener la covid. “Los ciudadanos tienen ­derecho a un test si lo desean, y lo normal sería hacerlo de manera rigurosa. Hemos reiterado a la administración que cumpliríamos las condiciones que ponga”, dice Guillermo Bagaría, vocal del Col·legi de Farmacèutics de Barcelona (COFB). Apunta que “mirar para otro lado” ante la compra en internet solo favorece la picaresca. “Lo lógico sería normalizar el acceso a los TAR en las farmacias, como en otros países, regular que se hagan con control de residuos… No se entiende que no los vendamos”, agrega González.

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