Los farmacéuticos onubenses, en primera línea frente a la Covid-19

Transcurrido un año desde el comienzo de la pandemia de la COVID-19, a nadie se le escapa el papel fundamental que han venido desempeñando los profesionales sanitarios frente al coronavirus. Y entre todos estos, los que han estado más cerca de la ciudadanía son los farmacéuticos. En el caso de Huelva, las 251 oficinas de farmacia repartidas de forma capilar por toda la provincia se han mantenido en guardia y proactivas para ejercer como espacio sanitario de referencia de muchas personas ante la compleja situación que atravesaban hospitales y centros de salud.

“Ha sido un año de estar siempre dispuesta a escuchar y a resolver dudas”, sostiene Cinta Galván, titular de una oficina de farmacia en la ciudad de Huelva, quien destaca la accesibilidad permanente de la red de farmacias y la constante inquietud de sus profesionales por dar consejos e información de utilidad sanitaria, así como tranquilidad: “Hemos tenido siempre las puertas abiertas, siempre ha habido un farmacéutico, un profesional sanitario al que poder dirigirse para resolver dudas y dar servicio a la población”.

Galván asegura que estos meses también se han caracterizado por ser un tiempo de “muchas colaboraciones”, tanto para agilizar y facilitar la entrega de medicamentos a los pacientes, como con las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad en iniciativas para alertar ante posibles casos de violencia de género (Mascarilla19) o ante la ausencia prolongada de pacientes habituales. Con todas estas acciones, Cinta asegura que “la población se ha dado cuenta ahora más que nunca de lo cerca y lo accesible que estamos, y la gran capilaridad que tenemos, incluso en pueblos muy remotos”.

Sin lugar a duda, la Farmacia se ha convertido en el primer espacio sanitario al que los ciudadanos han acudido a informarse en cuestiones relacionadas con su salud. La profesión farmacéutica ha asumido nuevos roles en este periodo para complementar la labor esencial desempeñada por otros sanitarios, pero siempre teniendo presente cuál es la razón de ser de su actividad: el medicamento, desde su elaboración hasta que llega al paciente.

En este sentido, una de las prioridades de los profesionales de la Farmacia ha consistido en garantizar que los pacientes -sobre todo en confinamiento- pudieran acceder con todas las garantías a sus tratamientos y, si era preciso, se les entregaban en sus propios domicilios. Incluso los de ámbito hospitalario.

Mª Dolores Santos, jefa del Servicio de Farmacia del Hospital Juan Ramón Jiménez explica que la actual crisis sanitaria les ha obligado a reorientar su labor, lo que se ha traducido en nuevos modelos organizativos, la gestión de stocks de medicación de pacientes crónicos, para acercar al paciente en situaciones difíciles el medicamento de diagnóstico hospitalario, colaborando en algunos casos con las oficinas de farmacia.

Al igual que Cinta Galván, Mª Dolores también opina que con la pandemia las profesiones sanitarias han conseguido una visibilidad como nunca y, entre ellas, la profesión farmacéutica, que se ha ganado por méritos propios una “imagen positiva que creo que perdurará tras la pandemia”.La Distribución Farmacéutica ha sido asimismo un pilar fundamental no solo porque buscaron mascarillas y geles hidroalcohólicos con garantías de calidad removiendo cielo y tierra sino que, y esto es lo mas importante, garantizaron el abastecimiento de las medicamentos que por el acopio inicial de la pandemia quedó comprometido.

Tal y como explica Mariola Ruiz, de Bidafarma en Huelva, “sin nosotros no podrían haber estado surtidos de todo lo necesario para poder atender a la demanda de la sociedad en estos momentos”. Desde esta cooperativa, nexo esencial entre industria y farmacias, se distribuye cada día dos veces a todas las boticas de la provincia.

Tests y Salud Pública

Aunque la actividad profesional más visible de los farmacéuticos sea la que se desarrolla en la oficina de farmacia, cada vez se hace más palpable el papel de estos profesionales en ámbitos como el de la Salud Pública o en Análisis Clínicos. La gran mayoría de los laboratorios especializados en este tipo de pruebas en nuestra provincia están dirigidos por farmacéuticos, quienes también han notado sobremanera el impacto de la pandemia. Mª Dolores de la Villa, que lidera uno en Punta Umbría, destaca que el papel que están desempeñando en el actual escenario es “básico”, ya que están ayudando a descongestionar los centros públicos en la realización de pruebas de detección del coronavirus.

Otro ámbito profesional igualmente esencial pero muy desconocido para la población general es el de la Salud Pública. Los conocidos como ‘farmacéuticos A4’ –funcionarios públicos– velan por garantizar la seguridad de los alimentos que consumimos y la salud ambiental. En este tiempo, tal y como explica Eduardo Forján, “hemos tenido que compaginar nuestras funciones habituales con otras complementarias basadas en garantizar el cumplimiento de las medidas de prevención, contención, seguridad e higiene relacionadas con la COVID-19”.

Los controles oficiales en establecimientos alimentarios, del agua de consumo humano, de baño y de piscinas o de instalaciones de riesgo en la transmisión de la legionelosis, constituyen la labor habitual de estos profesionales y sobre la que han perseverado en estos meses. A ello hay que unir la supervisión y control de centros sociosanitarios y residencias de ancianos en los que, además de asesorar en materia de recomendaciones sanitarias frente al COVID-19, se han supervisado los planes de contingencia elaborados para frenar el impacto provocado por el virus en esta población tan vulnerable. 

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