Sol, salmón y setas contra la COVID

Un año después de que apareciera el SARS-CoV2 en nuestras vidas seguimos sin tener un tratamiento farmacológico definitivo para hacer frente a la enfermedad respiratoria que nos provoca y que, lamentablemente, ha llevado a la muerte a millones de personas en el mundo. Los expertos consultados por COPE confirman que actualmente podemos paliar los síntomas, pero no destruir el virus.

Por este motivo, las personas solo contamos con algo cierto: «Nuestro sistema inmunológico es la única arma con la que estamos seguros en estos momentos de poder derrotar a la infección respiratoria por este virus».

Estas teorías están refrendadas por especialistas como el nutricionista Aquilino García, vocal nacional de Alimentación del Consejo General de Colegios Farmacéuticos.

Este farmacéutico de Mejorada del Campo,explica en COPE que “la inmunonutrición nos muestra que para que el sistema inmunitario funcione correctamente hace falta contar con un aporte nutricional adecuado. Además, se ha demostrado que existen nutrientes específicos que tienen un papel fundamental como la Vitamina C, la vitamina D y el Zink que nos ayudan a prevenir infecciones”.

VITAMINAS CONTRA LA COVID-19

Cada vez son más los estudios científicos y los especialistas en nutrición que nos aconsejan en COPE que tomar alimentos con vitaminas y microelementos ayuda a un correcto funcionamiento del sistema inmunitario.

La última investigación de un grupo de expertos del Imperial College de Londres en la revista British Medical Journal Nutition Prevention & Health pone de manifiesto que tomar multivitaminas, probióticos, omega-3 o suplementos de vitamina D puede disminuir el riesgo de dar positivo en SARS-CoV-2.

Pero no nos podemos olvidar que, además de los compuestos farmacéuticos, la vitamina D se encuentra en gran cantidad de alimentos, como los pescados grasos (atún, salmón, caballa o trucha) y los aceites de hígado de pescado. Además, lleva gran cantidad de vitamina D el hígado de ternera, el queso y las yemas de huevo, como también en hongos y setas.

En los numerosos estudios que tratan de demostrar el papel de esta vitamina en el contexto de la COVID-19, se observa que las personas con niveles más bajos de vitamina D tienen peor pronóstico en enfermedades respiratorias y que los países con niveles medios más bajos de esta vitamina o menor exposición a la radiación solar UVB, han presentado mayor mortalidad por COVID-19.

MUCHO SOL Y POCA VITAMINA

España se enfrenta a la paradoja de que es uno de los países con más horas de sol al año de Europa, pero tiene el segundo valor más bajo de vitamina D en el continente y esto nos convierte en uno de los países con mayor tasa de mortalidad por COVID-19.

Aumentar la exposición al sol de forma prudente se considera, por tanto, una forma terapéutica y preventiva de frenar este tipo de infecciones respiratorias, fortaleciendo el sistema inmunológico, y evitar el ingreso de estos pacientes en UCI hospitalarias.

El farmacéutico y nutricionista Aquilino García explica en COPE que “la vitamina D estimula la inmunidad innata y contribuye al control de la inmunidad adquirida, disminuyendo los procesos autoinmunes”. Por eso, este nutricionista del Consejo General de Colegios Farmacéuticos añade que “en estudios epidemiológicos se ha demostrado una asociación clara entre la insuficiencia de vitamina D y la incidencia de trastornos inmunitarios y de enfermedades infecciosas”.

En el contexto de la COVID-19, concluye en COPE el farmacéutico, “se están realizando estudios tratando de demostrar el papel de la vitamina D y se ha observado que en los países con niveles medios o más bajos de esta vitamina o que tienen menos exposición a la radiación solar ultrvioleta B han presentado una mayor mortalidad por COVID-19”. Por eso, las personas con niveles más bajo de vitamina D tienen peor pronóstico.

En España tenemos la paradoja de que somos el país de sol y somos deficitarios en vitamina D. Por eso no debemos olvidar tomar el sol y tomar estos alimentos que contienen esta vitamina, que son los pescados grasos, el atún, la trucha, el salmón, la caballa, aceite de hígado de pescado, el hígado de ternera, el queso, la yema de huevo y los hongos y la setas”.

La estrategia sugerida por el CSIC para frenar la pandemia de COVID-19 aumentando el consumo de vitamina D se basa en un estudio español realizado en el Hospital Universitario Marqués de Valdecilla, Santander, y al que ha tenido acceso COPE. Esta investigación calcula que el 80% de los pacientes hospitalizados por COVID presenta déficit de vitamina D. Además, el análisis de los pacientes indicaba que los niveles de vitamina D en los pacientes con COVID-19 eran más bajos en hombres que en mujeres. Este tipo de enfermos tenían una mayor prevalencia de hipertensión y enfermedades cardiovasculares y elevados niveles de ferritina y troponina en sangre. El análisis de los datos demostraba que eran los que requerían una estancia más larga en el hospital.

CON LA INFECCIÓN A CUESTAS

El SARS-CoV2 llegó a nuestras vidas hace más de un año y las infecciones y muertes por culpa del virus siguen impactando a la sociedad. Por eso, los expertos recomiendan en COPE alimentos ricos en polifenoles ya que nos ayudan a reducir las consecuencias del coronavirus en las vías respiratorias.

El doctor Francisco Tinahones, presidente de la Sociedad Española Obesidad (SEEDO-SEO) y jefe de Endocrinología y Nutrición del Hospital de Málaga detalla en COPE que “una de las reacciones de nuestro organismo que más está sorprendiendo a los investigadores es la forma abrupta y exagerada en que reaccionan nuestros pulmones ante el COVID-19”.

Por eso es importante saber que hay una variedad amplia de alimentos ricos en polifenoles que nos ayudan a prevenir la inflamación de las vías respiratorias que provoca el SARS-CoV2. Los más fáciles de encontrar en el mercado son las uvas, los arándanos y frutos rojos como las fresas. Otros alimentos recomendados son café, la soja, el té, el chocolate negro, las lentejas, la granada o la remolacha.

NARANJAS Y CARNES ROJAS TAMBIÉN AYUDAN

Afortunadamente, en nuestro país es fácil llevar una dieta mediterránea rica en alimentos que contienen vitamina C. “Además de en los cítricos, explica en COPE el profesor Aquilino García, “se puede encontrar en los pimientos rojos y verdes, en el kiwi, las fresas, el brócoli, los tomates o el melón. Esta vitamina C es imprescindible en la fabricación de colágeno para que nuestras mucosas y piel ejerzan una correcta función de barrera. Además, tiene función antioxidante, neutralizando radicales libres generados en la respuesta inflamatoria”.

También hay que considerar que el Zinc es otro microelemento altamente comprometido con la inmunidad. Se ha comprobado que, si bajan sus niveles, baja el número de células mediadoras en las funciones inmunes. Entre los alimentos ricos en Zinc encontramos las ostras, la langosta, marisco como el cangrejo, las carnes rojas y carnes de ave. También es importante la cantidad de Zinc que aportan los productos lácteos, las judías, frutos secos y cereales integrales.

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