ISTUN trabaja en una vacuna para paliar las muertes por diarrea en países en vías de desarrollo

A día de hoy, existe un largo número de bacterias que afectan al aparato digestivo. En las poblaciones con un mayor índice de desarrollo apenas sufrimos los efectos de dichas enfermedades. Vivimos, sin darnos cuenta, ignorando las complicaciones que estas bacterias suponen en lugares tan lejanos, como puede ser el continente africano. La OMS ha alertado, una y otra vez, sobre la necesidad de desarrollar una vacuna que ayude a paliar esta situación tan grave que viven en zonas de varios países en vías de desarrollo.

El investigador principal del proyecto, Carlos Gamazo, nos cuenta lo siguiente, “estas bacterias se transmiten principalmente a través de los alimentos y el agua contaminada. En circunstancias de insalubridad, estos patógenos encuentran la forma de pasar a los bienes de consumo como los antes mencionados”.

Por desgracia, la mayor parte de los contagios se suelen dar en niños. Es el colectivo más vulnerable frente a estos patógenos. Ya que no son conscientes del riesgo que conlleva los alimentos en mal estado. Desafortunadamente, los niños que contraen este tipo de bacterias, experimentan diferentes episodios de diarrea anuales de una gravedad considerable y, como consecuencia de ello, se producen estados de malnutrición que dificultan el propio desarrollo del sistema inmunitario del niño. Lo que a su vez les hace más débiles frente a otras enfermedades de la zona, haciendo que la mortalidad infantil sea la más elevada del mundo.

Debido a las razones expuestas anteriormente y al abandono por parte de los gobiernos locales, la OMS establece como prioritario la investigación sobre la vacuna frente a Escherichia coli ETEC (denominación de la bacteria), ya que es la única manera de acabar con la situación dramática que tienen que soportan las poblaciones de ciertos países con deficientes sistemas de salud pública.

Un grupo multidisciplinar de investigadores de la Universidad de Navarra, lleva varios años dedicándose al estudio y diseño de una vacuna especifica, que puede paliar los efectos de estas bacterias. Sin embargo, nos cuentas, que “una de las dificultades de esta investigación se centra en los requisitos para el tercer mundo: bajo coste, fácil administración y que no requiera conservación y transporte frío”.

Desarrollar una vacuna contra un virus es relativamente fácil. Se necesita saber que proteínas son las que usa el virus para entrar en el organismo. Sin embargo, por desgracia, desarrollar vacunas contra  bacterias es más complicado. “A día de hoy no se conoce en su totalidad el ciclo vital de estas bacterias, incluyendo la expresión de sus factores de virulencia, información necesaria para el diseño racional de una vacuna”. Debido a ello, aún queda mucho trabajo para conseguir el tan ansiado objetivo de controlar esta lacra tan devastadora.

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