La esperanza de una cruz verde que no se apaga

El presidente del Colegio Oficial de Farmacéuticos, José Luis Nájera, define muy bien el papel de su profesión: «Hubo mucho desconocimiento e incertidumbre, pero si algo nos ha caracterizado es que la cruz verde de las oficinas de farmacia nunca se ha apagado desde el inicio de la pandemia».

En su opinión, está siendo el colectivo sanitario que «más cerca ha estado del paciente» y aliviado la carga de los centros de salud y hospitales. «Hemos garantizado el acceso al medicamento a toda la población con atención domiciliaria para quien no se podía desplazar», expone.

En otro punto, desde las oficinas de farmacia se ha fomentado la prevención para evitar contagios por Covid «apoyando la labor de la sanidad pública con información para protegerse, ya que nos caracteriza la cercanía y, además de atender, prestamos atención a lo que el paciente puede necesitar, como la resolución de muchas dudas sobre las vacunas y sus efectos».

José Luis Nájera señala que se han dado servicios claves para la salud. «A quien tenía miedo de acudir a un centro de salud se le ha tomado la tensión o medido el índice de glucosa», expone. Además, indica que las oficinas de  farmacia y los farmacéuticos de administraciones públicas han puesto a disposición de las autoridades sanitarias en momentos duros «sus recursos y conocimientos para vacunar o hacer tests e intentar salir cuanto antes de la situación de pandemia», dice. Por ello, aunque el colectivo se ha sentido arropado en su valor sanitario desde la Junta, «hubiera gustado que se utilice más a los farmacéuticos, al ser proactivos en todo momento para paliar las carencias por la Covid-19».

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