Cáncer de riñón y farmacéuticos

Se acaba de celebrar el Día Mundial del Cáncer Renal, que este año ha tenido como lema ‘Necesitamos hablar de cómo nos sentimos’. Se trata de una enfermedad escasamente conocida en comparación con otros tipos de tumores, de la que cada año se diagnostican en nuestro país más de 7.300 nuevos casos y que provoca más de 2.000 muertes. Es muy importante incidir en la necesidad de ese diagnóstico temprano, pues si su tratamiento se inicia cuando se encuentra en el estadio 1, el índice de supervivencia a los 5 años alcanza el 95 por ciento. En estos momentos, cerca de 8 de cada 10 casos se detectan en esa primera fase de forma incidental, al realizar revisiones médicas por otros problemas de salud.

Más allá de la prevención, las funciones del farmacéutico hospitalario o comunitario son esenciales para los pacientes de cáncer renal. Tal y como señala el punto farmacológico 153 publicado por el Consejo General de Colegios Oficiales de Farmacéuticos, que preside Jesús Aguilar, la mayoría de los medicamentos empleados en el tratamiento del carcinoma de células renales son de dispensación o uso hospitalario. Por este motivo, el papel del farmacéutico hospitalario es muy importante para conseguir los mejores resultados en salud de la farmacoterapia de este tipo de cáncer, desde la participación en los equipos multidisciplinares que establecen los protocolos farmacoclínicos que rigen la selección de las pautas óptimas de tratamiento, hasta la contribución en el seguimiento de los pacientes a fin de evaluar ajustes posológicos, vigilar la efectividad y seguridad de los tratamientos concomitantes y monitorizar y revisar la adherencia. Según indica la publicación, la mayoría de estos pacientes recibirán en muchos casos de forma diaria y por vía oral otra medicación , tendrán otras comorbilidades de base u otros problemas de salud que puedan ir apareciendo durante el tratamiento anticancerígeno y acudirán a la farmacia a retirarla. Por ello, la coordinación asistencial entre los farmacéuticos de farmacia comunitaria y hospital cobra especial relevancia.


Además, indican que es debido a que es una enfermedad difícil de diagnosticar por el desconocimiento de la etiología y la ausencia de marcadores bioquímicos específicos, es necesario de expandir el conocimiento científico sobre la enfermedad, para contribuir, en la medida de lo posible, a su detección temprana y, con ello, a mejorar su pronóstico.

A la hora de afrontar una enfermedad como el cáncer renal, es importante transmitir a los pacientes, con la sensibilidad adecuada, que cuando éste se diagnostica en estadio avanzado -o, especialmente, en fase metastásica-, aunque el pronóstico no es el mejor, el tratamiento ha progresado mucho en los últimos años y ha mejorado notablemente la calidad de vida y la supervivencia, permitiendo cronificarlo en cierto modo, aunque con un grado de toxicidad no desdeñable. Y en pacientes diagnosticados en estadios tempranos, con enfermedad localizada, se pueden beneficiar de técnicas quirúrgicas con potencial curativo, si bien tendrán un mayor riesgo futuro de padecer insuficiencia renal o tener que ser sometidos a diálisis. Seguro.

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