Autotest de la covid: nasales y de saliva a entre 5 y 10 euros

Los primeros test de autodiagnóstico de la Covid-19 que empezarán a venderse previsiblemente en las farmacias de toda España a partir de mediados de la semana que viene sin necesidad de receta médica, una vez que el Consejo de Ministros lo autorice el martes, serán de dos tipos, nasales y de saliva, y su precio oscilará entre los cinco y los diez euros.

Así lo han señalado a LA RAZÓN fuentes del sector sanitario, que precisan que estas pruebas no soportarán IVA y serán capaces de ofrecer los resultados con una alta fiabilidad en un plazo de unos 15 minutos. De momento, hay alrededor de ocho test fabricados por diferentes laboratorios.

Su llegada al mercado se producirá en plena quinta ola de la pandemia, con una eclosión de casos que golpea especialmente a la población juvenil, alrededor de siete meses después de que los farmacéuticos y comunidades como la de Madrid lo pidieran, sin lograr vencer hasta ahora las reticencias del Ministerio de Sanidad.

El entonces ministro, Salvador Illa, y el director del Centro de Coordinación de Alertas y Emergencias Sanitarias (CCAES), Fernando Simón, rechazaban en diciembre y enero pasados el autodiagnóstico de la Covid en los albores de la tercera ola, consintiendo sólo la participación de las farmacias en la práctica de test dentro de campañas de cribado poblacional establecidas por las autoridades autonómicas de Salud Pública.

Han tenido que pasar esa tercera ola y la cuarta, e iniciarse la quinta, para que el departamento que hoy comanda Carolina Darias dé finalmente su brazo a torcer.

Los argumentos que ofrece el decreto que se aprobará este martes, al que ha tenido acceso LA RAZÓN, dan precisamente la razón a los que demandaban su venta libre entonces y son hoy radicalmente opuestos a los que esgrimía entonces el propio Ministerio de Sanidad para impedir su llegada al mercado.

En la memoria de la norma, Sanidad reconoce ahora, por ejemplo, que «entre las herramientas para el control de la progresión de la pandemia de la Covid-19 el uso de los diferentes métodos diagnósticos es considerado una de las piezas claves para la identificación rápida de casos positivos.

A nivel internacional, el enfoque común de las estrategias de detección de la Covid-19 es ampliar lo máximo posible la capacidad diagnóstica para que éstas sean más eficientes. En este sentido, la utilización de pruebas rápidas de antígeno se ha considerado una herramienta de diagnóstico útil para conseguir este objetivo de ampliar la capacidad diagnóstica».

Más adelante, la memoria insiste en que «actualmente, existen en el mercado pruebas rápidas de antígeno de uso profesional que ya se están utilizando. No obstante, han empezado a comercializarse en Europa pruebas rápidas de antígeno de autodiagnóstico. La disponibilidad de estos productos permitirá a la población general la realización de las pruebas sin la intervención de un profesional sanitario, lo que por un lado reducirá en cierta medida la presión asistencial de los centros sanitarios y permitirá la identificación rápida de sospechas de casos positivos».

Otro tipo de pruebas

En este sentido, añade que «existen igualmente en el mercado otro tipo de pruebas rápidas de autodiagnóstico, en este caso de anticuerpos, que aunque no sirven para la detección de infección activa, exceptuarlos de la prescripción contribuirá igualmente a reducir la presión asistencial del Sistema Nacional de Salud».

Sanidad se hace eco de las críticas que recibió por no autorizar la venta libre y reconoce ahora que «la exigencia de prescripción para la venta al público de estos productos constituiría una importante barrera para su uso», por lo que «es conveniente incluirlos entre los productos de autodiagnóstico exceptuados de la necesidad de prescripción para su adquisición en farmacia».

En el texto en sí del decreto, que es en realidad una modificación del Real Decreto 1662/2000, de 29 de septiembre, sobre productos sanitarios para diagnóstico «in vitro», se acomete esa excepción que ya rige para los productos de diagnóstico del embarazo y de la fertilidad, así como en los productos para la determinación de la glucemia y la detección del VIH, y se permite la publicidad dirigida al público de los test.

El Consejo General de Farmacéuticos y las autoridades sanitarias están negociando protocolos para que éstas puedan conocer los positivos y rastrearlos siempre que lo notifiquen los afectados de manera voluntaria.

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