El negocio de la salud

Resulta increíble observar cómo en nuestra España existe una permisividad que llega a ser peligrosa en los temas de salud. Recuerdo en mi juventud que existían pocas profesiones sanitarias (Medicina, Farmacia, Veterinaria y Enfermeria) y existía una legislación que regulaba el ejercicio de estas profesiones de forma muy clara. Conforme pasaban los años, llegaban a nuestros oídos noticias de que en Europa existían otras profesiones sanitarias que llegarían a España y, con una gran ignorancia, se nos escapaba de las manos el pensar que cómo iban a existir otros profesionales que no fueran los citados.

Aquel futuro pensado en aquellos años, llegó a España ya hace muchos años y desde luego hemos salido ganando en muchos aspectos porque se han

 incorporado nuevos profesionales del área de la salud que han venido a llenar huecos que teníamos pero de los que no éramos concientes. Los psiquiatras aumentan por demanda de la sociedad, cada vez mas estresada, y los psicólogos, que no eran conocidos y también aumentaron por los conflictos que iban enriqueciendo la sociedad. Ya es normal acudir a estos profesionales, desde niños y ancianos.

Veíamos el yoga como algo de gente un poco especial, la acupuntura era algo como que te pinchaban con agujas para aliviar enfermedades y en la que nadie creía. La naturopatía se impone y gana terreno, al igual que la homeopatía que incide pero con menos intensidad. Se oye hablar de las flores de Bach, de la reflexología, de los ejercicios basados en la técnica Pilates. El Pilates se ha introducido sin darnos cuenta. Surgen los nutricionistas y dietistas que se suponen saben de alimentos. Las herboristerías y parafarmacias aumentan en nuestras calles. Las plantas medicinales se venden en los mercadillos por personas que han heredado sus conocimientos de sus padres y solo saben el nombre vulgar y para lo que sirven. Y tenemos a los farmacéuticos de oficinas de farmacia que se esfuerzan en aprobar las asignaturas que estudian las plantas, a los que no se les da la exclusiva de su dispensación. Esto no hay quien lo entienda y además no tiene arreglo porque ninguna administración ha tenido todavía las agallas de solucionarlo. Y para colmo ahora nos obligan a consumir los medicamentos más baratos.

La cosmética se dispara y compiten con los dermatólogos en el buen sentido. El área de la sanidad de la boca se divide en dentistas, estomatólogos, protésicos, ortodoncia, etc. La fisioterapia se diversifica en masajistas, osteópatas, podólogos, técnicos en columna vertebral como los quiroplásticos, terapia sacro-craneal, etc. En el campo de la estética se crea la especialidad de cirugía plástica dominada por los médicos y detrás aparece el esteticién y todo un mundo de profesionales especializados en el tratamiento de la piel para conseguir belleza. Aparece el ortopedista que vende un montón de medios y aparatos para minimizar los procesos patológicos de las personas con minusvalías, dolores, incapacidades etc. Los curanderos, que estaban ocultos, dan la cara y se sabe que en tal sitio existe uno que te quita los dolores, ciertas enfermedades o lo que sea.

Todo este lío confunde a las personas y debe ser vigilado, controlado y legislado, ya que parece un revoltijo en el que cualquiera tiene poderes para ejercer ilegalmente ciertos aspectos de la salud y no pasa nada. El intrusismo es algo conocido y permitido.

Aparecen academias privadas reconocidas por el Estado para estudiar técnico de rayos, auxiliar de clínica o de radioterapia, de Farmacia, de laboratorio, etc. Y cursos de un solo año que utilizan para ejercer, con escasa preparacion. Esto pasa con mucha frecuencia en el área de los masajes y quiroplastia. Son muchas personas en la clandestinidad que dan masajes y quiroplastia, y las personas se lo creen y van sin miedo, poque no saben la verdad. He conocido casos negativos y positivos en personas que iban a estos ejercientes, porque no son ni diplomados ni licenciados en nada.

Existen tiendas donde se venden productos destinados a aumentar la masa muscular de personas que van a gimnasios y estos productos son vendidos sin control en la cadena de distribución por cualquiera, sin la preparación adecuada.

Dentro de la higiene mental, surgen los expertos en cursos de tres días donde nos garantizan la serenidad interior. No juzgo la validez de esos cursos impartidos por personas sin titulaciones serias. Pero es peligroso para la sociedad el permitir que muchas áreas de la salud sean practicadas por personas que han realizados, como mucho, un curso de un año de duración y en academias particulares.

La salud es el tesoro más grande del ser humano y esto trae como consecuencia que muchos ingratos se aprovechen y levanten falsas expectativas de curación en muchos aspectos de nuestra enfermedades. En España se ha avanzado una barbaridad en las posibilidades de curar nuestras enfermedades. Disponemos de grandes profesionales y una red de centros de salud y hospitales que ya quisieran muchos países tenerlos. Sin embargo, sería necesario una mejor vigilancia y control en la idoneidad de las personas que ejercen ciertas profesiones sanitarias, evitar los intrusismo y establecer orientaciones a los ciudadanos para evitar los via crucis de consulta en consulta y tener perfectamente informado a los médicos de cabecera de todos los avances e innovaciones de actualidad, pues muchas veces son los pacientes los que informan a los médicos de sus descubrimientos en las peregrinaciones de internet, noticias y los comentarios de la calle.

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