Las farmacias rurales ofertan los nuevos test covid que demandan tanto turistas como vecinos

«Ya hemos emitido un certificado europeo covid para poder viajar». Esta semana se ha puesto en vigor esa posibilidad en las farmacias y la botica de La Joyosa ya se ha estrenado. Como ella, hasta el momento se realiza test de diagnóstico en 224 farmacias aragonesas de un total de 80 localidades de las tres provincias. Hacer este tipo de pruebas en el ámbito rural se percibe como un gesto de «accesibilidad», ya que evita el desplazamiento a la ciudad más próxima, y se consideraba una «necesidad». «Es un servicio importante porque muchas veces somos el único establecimiento abierto y, además, sanitario», valora desde La Joyosa Enrique Eguizabal, vocal de farmacias rurales del Colegio Oficial de Farmacéuticos de Zaragoza (COFZ).

Los test de autodiagnóstico en unos casos se demandan para ir a eventos, en otros por prevención al visitar a familiares, aunque también se da el caso de asuntos laborales. «Nos preguntan muchos camioneros, que buscan el test de autodiagnóstico por motivos de trabajo», explica Eguizabal, ya que en La Joyosa han comprobado este hecho al estar en un lugar de paso. Además, en algunos pueblos cercanos a ciudades también han percibido que van a preguntar ante la falta en las farmacias de sus barrios.

«Estaba deseando que nos autorizaran porque había una gran demanda y no la podíamos atender», apunta Ana Isabel Sánchez, farmacéutica de Torla que hasta ahora derivaba las solicitudes a Sabiñánigo. En esta botica analizan que en julio los autotest estaban enfocados a los viajes, en parte por su cercanía con Francia. «Además, viene mucho turista extranjero que se lo hace antes de regresar a casa y asegurarse que no está contagiado», concreta Sánchez.

En Valderrobres, el interés por este tipo de pruebas también está compartido entre los vecinos y los turistas. «Era una necesidad porque lo estábamos derivando a centros privados de Alcañiz», recuerda María Alonso, su farmacéutica. Alonso indica que las ventas aumentan en función de los rebrotes, por ejemplo, el miércoles vendieron 40. Destaca que hay personas que son contacto estrecho y acuden para comprar autotest, cuando deberían de estar aislados: “Entonces les indicamos que tienen que seguir el protocolo marcado”.

También son un fuerte en la farmacia de Albarracín, allí Beatriz Pérez apunta que “casi siempre” son visitantes. En esta farmacia, de momento, no disponen de la opción de realizar test rápidos ni de expedir el certificado covid europeo, pero su intención es solicitarlo pronto.

“En Jaulín no hay mucho turista, pero sí personas de segunda residencia”, valora Patricia Molina, la farmacéutica de esta localidad que también atiende el botiquín de Fuendetodos y que no dudó adherirse para dar más servicio a sus vecinos. Ha apreciado que el interés por este tipo de pruebas es activo, aunque no tanto por vecinos del pueblo, sino por personas de fuera que llaman para informarse. De normal no dispone de autotest, pero si los encarga le llegan en el mismo día.

En unas ocasiones esperan a recibir el material y en otras todavía adaptan los locales, ya que son necesarias unas condiciones concretas, como la existencia de lo que se denomina Zona de Atención Personalizada (ZAP). En cualquier caso, Eguizabal cree que se apuntarán más farmacias. “Nunca cerramos la puerta ni apagaremos la cruz”, concluye el vocal del COFZ.

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